Una sesión de Reiki dura aproximadamente 45 minutos. El paciente puede estar acostado o en una posición que le resulte cómoda, completamente vestido y tapado con una manta si fuese necesario, debido a las sensaciones de frio/calor que suelen experimentarse. El terapeuta pone sus manos suavemente sobre varios puntos energéticos a lo largo del cuerpo o sobre la zona afectada, empezando por la cabeza y terminando en los pies.
Durante un tratamiento, sentirás una relajación profunda. Muchas personas se quedan dormidas. Las sensaciones que se experimentan durante el tratamiento Reiki son muy diversas y no se relacionan obligatoriamente con los resultados.
Durante la sesión, la energía fluirá dentro de ti, equilibrando tu sistema energético, liberando tensiones y estrés, aliviando dolores y activando la capacidad del cuerpo para sanarse.
El número de sesiones depende del problema aunque se recomienda un tratamiento de de 3-4 sesiones lo más seguidas posibles para acelerar la eliminación de toxinas tanto físicas como emocionales. Empezamos a sentir una mejoria generalmente a partir de la tercera sesión. En la mayoría de los casos un tratamiento de cuatro sesiones es suficiente para solucionar problemas de estrés, tensión, ansiedad, insomnio y problemas emocionales.
Generalmente, Reiki produce cambios beneficiosos a largo plazo, por lo cuál no hace falta repetidas e interminables sesiones, aunque a mucha gente les gusta tanto que toman sesiones de vez en cuando por el efecto tan relajante que proporciona.
Reiki tiene su propia inteligencia y sabe qué es lo que cada persona necesita. La energía va directa al lugar donde quien la recibe necesita curación. Al comenzar el tratamiento la energía puede empezar a trabajar en un nivel totalmente diferente al que nosotros habíamos anticipado. Reiki siempre nos muestra la oportunidad de efectuar una curación a un nivel tan profundo como estemos preparados. A veces sentimos que no estamos listos para confrontar aquello que aflora a la superficie; cuando es así Reiki actúa de una manera muy suave, apoyándonos sin invadir en lo absoluto nuestro momento interno. |